Logo de Bankinter en el exterior de una oficina del banco, en Madrid.JUAN MEDINA (REUTERS)

Bankinter comienza este jueves la ronda de resultados bancarios de 2023, que van a ser de récord para el sector. La entidad que dirige María Dolores Dancausa, que dejará de ser consejera delegada en los próximos meses y pasará a ser presidenta para relevar a Pedro Guerrero, ganó en el año 844,8 millones de euros, un 50,8% más que el ejercicio anterior, según ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El fuerte repunte se explica por la inyección “la favorable evolución de los tipos y a un mayor impulso comercial”, explica la entidad en un comunicado.

Entre las entidades del Ibex, será de las pocas que estos guarismos no supongan unas ganancias históricas. Aunque en su caso se debe a la plusvalía de casi 900 millones de euros anotada en 2021 por la escisión de Línea Directa para sacarla a Bolsa. En aquel ejercicio, el banco ganó 1.333 millones de euros. Si no se tiene en cuenta ese extraordinario, los beneficios de este año serían récord también para el banco. “El Grupo Bankinter cierra un exitoso ejercicio 2023 en el que la entidad ha alcanzado un beneficio recurrente récord en su historia, con todas las líneas de negocio creciendo a buen ritmo, lo que ha permitido a la entidad seguir ampliando su cuota de mercado en los segmentos de clientes y países en los que opera”, resalta la nota.

Para el sector financiero español, 2023 ha estado marcado por el viento de cola que ha supuesto la repreciación de los préstamos a tipo variable tras las alzas fijadas por el Banco Central Europeo (BCE). En concreto, el grupo se anotó un margen de intereses de 2.213,5 millones en el año, un 44% más que en 2022. Mientras que las comisiones netas se mantuvieron estables: alcanzaron los 624,3 millones, lo que supone un tímido aumento del 3%.

Estas partidas cosechadas en España han ganado relevancia en los últimos meses, ya que son con las que se calcula el impuesto extraordinario al sector, que en un principio iba a ser temporal (por dos años) pero que el Gobierno va a convertir en permanente. Bankinter abonó por este concepto el año pasado 77,5 millones, aunque lo ha llevado a la justicia.

El avance del negocio del grupo se refleja también de forma nítida en la rentabilidad sobre recursos propios (ROTE), que se ha disparado hasta el 18,15% (desde el 12,71% con el que cerró 2022) gracias al incremento de los ingresos y a la contención de los costes, tanto de gastos generales como del coste de los depósitos (la remuneración media no llegó al 0,9%). Con este guarismo, Bankinter es una de las entidades más rentables del sector en España y Europa.

Los costes operativos se elevaron un 8,2%, hasta los 993,4 millones de euros, por la presión de la inflación en el ejercicio. Pese a este repunte, los gastos han crecido con menos fuerza que los ingresos. De ahí que el margen bruto haya aumentado hasta los 2.660,5 millones, un 27,6% más.

En eficiencia, la ratio del grupo cayó hasta el 37,34% (cuanto más baja, mejor) desde el 44% de hace un año. Si se mira solo lo cosechado por su negocio en España, la eficiencia es todavía menor: del 34%. Se considera que un banco es eficiente cuando esta ratio se encuentra por debajo del 50%, por lo que Bankinter cuenta con bastante margen.

En términos de solvencia, la entidad situó la ratio de capital CET1 fully loaded en el 12,3%, lo que supone 44 puntos básicos más que hace un año y queda muy por encima del 7,8% exigido por el BCE. Por otra parte, la morosidad se mantiene en niveles históricamente bajos, según las cifras agregadas del Banco de España (cerró octubre en el 3,6%). Eso sí, el sector está alerta ante los tres meses consecutivos de tímidas subidas. En el caso de Bankinter, la tasa de impagos se mantiene estable, por debajo de la media, en el 2,11% (si se mira solo España, la mora fue del 2,4%). Y por el lado de la cobertura, el grupo que dirige Dancausa la sitúa en el 64,69% para cubrirse del riesgo latente de empeoramiento de la calidad del crédito por el freno de la economía.

El sector financiero y el Gobierno siguen de cerca el termómetro de la morosidad, uno de los mejores sistemas de alerta para detectar el inicio de las crisis. El fantasma de la Gran Recesión sigue muy fresco, de ahí las precauciones que se toman tras la abrupta subida de tipos del BCE, la presión de la inflación y las dudas ante el freno de la economía europea. Por ello, el Ejecutivo amplió el Código de Buenas Prácticas para que sirva de escudo protector a más hogares endeudados vulnerables o en riesgo de serlo.

En lo que se refiere a la actividad, la producción de nuevo crédito se ralentiza. La cartera de créditos de clientes del grupo cerró el año en los 76.885,7 millones, un 3,6% más. Si se mira solo España, el avance fue menor, de un escaso 1%, “dada la mayor debilidad de nuestro mercado inmobiliario”, explica Bankinter. Lo que sí crece con más fuerza son los recursos minoristas hasta los 81.574,8 millones de euros, un 8,5% más que hace un año. Y los recursos fuera de balance crecieron todavía más (+18,1%) “gracias tanto a la captación de nuevo negocio como al trasvase dentro del banco desde otros productos”, dice el banco. Esto es el reflejo de la escasa rentabilidad que ofrece el sector en depósitos a plazo y las alternativas que plantea con otros productos como fondos de inversión y de pensiones.

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